eutrofización

La eutrofización es un proceso de degradación ambiental de los ecosistemas acuáticos (como lagos, ríos o embalses) provocado por un enriquecimiento excesivo de nutrientes, principalmente nitrógeno (N) y fósforo (P).

En términos sencillos, es un “exceso de fertilizante” en el agua que rompe el equilibrio natural.

Mi obra nace de la colisión entre la memoria visual de un paraíso perdido y la realidad distópica de un ecosistema en colapso. A través de una serie de ilustraciones digitales basadas en fotografías propias, documento la agonía del Mar Menor, transformando el desastre ecológico en un paisaje de ciencia ficción costumbrista.

Basándome en la estética de Simon Stålenhag, utilizo la ironía para recontextualizar la tragedia. En mis piezas, la maquinaria pesada, los restos de una tecnología obsoleta y las megaestructuras de oxigenación se integran en el paisaje murciano como monumentos al fracaso humano. No son elementos del futuro, sino metáforas visuales de un presente que ha decidido ignorar su propia decadencia.

El uso de una paleta cromática saturada de verdes orgánicos y óxidos metálicos busca generar una incomodidad estética: la belleza de la luz mediterránea capturada en el momento exacto en que se vuelve tóxica. Al insertar elementos siniestros en escenas cotidianas —playas de fango, orillas cubiertas de algas y horizontes industriales—, pretendo cuestionar el modelo de desarrollo que ha convertido una joya natural en una “sopa” estancada.

Este proyecto no es solo una crítica a la gestión ambiental; es una exploración sobre la normalización del desastre. Mis ilustraciones invitan al espectador a mirar donde ya no queremos mirar: al punto donde la nostalgia por lo que fue el Mar Menor se encuentra con la cruda, y a veces surrealista, realidad de su presente.

1. Fase de Prospección y Documentación (El Terreno)

El proyecto se inicia con un trabajo de campo directo en el Campo de Cartagena y las riberas del Mar Menor. El objetivo no fue solo capturar imágenes, sino imbuirse de la atmósfera de abandono y la tensión entre la industria agroalimentaria y el ecosistema agonizante.

  • Inmersión: Recorridos por perímetros agrícolas, canales de drenaje y zonas de costa degradadas.
  • Observación: Identificación de elementos clave como tuberías, infraestructuras hídricas abandonadas y el contraste cromático de la “sopa verde” frente al entorno urbanístico.

2. Registro Fotográfico

La base visual del proyecto se sustenta en un archivo fotográfico propio. Estas fotografías no actúan solo como referencia, sino como el esqueleto estructural de las ilustraciones finales.

  • Captura: Se priorizaron composiciones con horizontes bajos y amplios cielos, buscando esa amplitud espacial característica de la obra de Simon Stålenhag.
  • Selección: Se filtraron aquellas imágenes que transmitían una soledad inquietante o donde la huella humana resultaba más irónica frente al desastre natural.

3. Integración Tecnológica e IA (Concept Art)

Para elevar la propuesta hacia el terreno de la distopía y la ciencia ficción crítica, se incorporaron herramientas de Inteligencia Artificial en una fase intermedia del flujo de trabajo.

  • Generación de Elementos: Uso de IA para idear prototipos de maquinaria pesada, drones de vigilancia o estructuras de ingeniería imposibles que mantuvieran la estética retro-futurista de finales del siglo XX.
  • Hibridación: Esta tecnología permitió proyectar “qué pasaría si” la respuesta al problema del Mar Menor hubiera sido una industrialización tecnológica absurda en lugar de una solución ecológica.

4. Producción Digital en Procreate

La fase final y más extensa del proyecto es el retorno al lienzo digital en Procreate, donde se realiza la síntesis artística de todos los elementos anteriores.

  • Composición y Pintura: Sobre la base fotográfica, se pintan digitalmente los elementos generados o imaginados, integrándolos mediante el uso de luces, sombras y texturas pictóricas.
  • Tratamiento Atmosférico: Se aplicaron pinceles de grano y texturas de óleo para romper la limpieza digital, buscando ese acabado orgánico y melancólico que evoca la decadencia.
  • Colorismo Crítico: Ajuste de niveles para saturar los tonos químicos y orgánicos (verdes de clorofila, óxidos de hierro) para enfatizar el tono siniestro e irónico de la obra.

5. Conclusión Conceptual

El resultado es una serie de piezas que caminan entre el realismo fotográfico y la fantasía distópica. La memoria del trabajo refleja un viaje desde la realidad cruda del fango hasta una visión artística perturbadora, diseñada para incomodar al espectador y obligarlo a reflexionar sobre la normalización de la catástrofe ambiental en el sureste español.

Referentes

El proyecto se asienta sobre una base estética y conceptual que bebe directamente del realismo narrativo y la distopía cotidiana. Mi principal referente es Simon Stålenhag, de quien adopto la capacidad para integrar elementos tecnológicos anacrónicos y colosales en paisajes rurales melancólicos, logrando que lo extraordinario —y en este caso, lo siniestro— parezca parte de una normalidad aceptada. Asimismo, el trabajo se nutre de la fotografía documental de denuncia y el paisajismo industrial, buscando esa belleza terrible que surge cuando la naturaleza intenta reclamar estructuras humanas en desuso. Esta mezcla me permite alejarme del panfleto político tradicional para entrar en un terreno más sutil: el de la ironía visual, donde el espectador reconoce el entorno familiar de la costa murciana pero se siente perturbado por la presencia de una tecnología de ciencia ficción que simboliza nuestras soluciones fallidas.

El Mar Menor y la Ecología Oscura: Habitar el Hiperobjeto

El trabajo de ilustración digital aquí presentado no pretende ser una crónica periodística, sino una inmersión en lo que Timothy Morton denomina “Ecología Oscura”. Bajo esta premisa, la crisis del Mar Menor deja de ser un problema ambiental local para convertirse en la manifestación de un hiperobjeto: una entidad tan vasta en el tiempo (décadas de vertidos) y en el espacio (toda la cuenca vertiente) que es imposible de percibir de forma directa. Solo podemos ver sus huellas, sus síntomas y sus monstruosidades.

En estas piezas, la estética inspirada en Simon Stålenhag sirve como vehículo para la ironía ecológica. Morton sostiene que la idea de una “Naturaleza” pura, prístina y separada del ser humano ha muerto. Lo que queda es una coexistencia extraña y a menudo siniestra. Mis ilustraciones retratan precisamente esa fusión: el fango eutrofizado ya no se distingue de la maquinaria oxidada; los nitratos fluyen por las venas de un paisaje que ha dejado de ser “natural” para convertirse en una infraestructura tecnológica fallida.

La ironía reside en el reconocimiento de que somos parte del desastre que intentamos observar. Al retratar máquinas de ciencia ficción que “limpian” o “vigilan” la laguna, no estoy proponiendo soluciones futuristas, sino evidenciando la futilidad de intentar arreglar con más tecnología un colapso provocado por la propia técnica. Es lo que Morton llama el “bucle de la extrañeza”: cuanto más intentamos comprender y manipular el ecosistema, más “oscuro” y alienígena se vuelve ante nuestros ojos.

Habitar la ecología oscura significa aceptar que vivimos en un mundo que ya ha terminado tal y como lo conocíamos. El Mar Menor, en su estado de “sopa verde”, es un recordatorio constante de que lo siniestro no es algo que viene de fuera, sino algo que emerge de nuestras propias manos y hábitos. Estas ilustraciones son un espejo de esa melancolía: una belleza tóxica que nos obliga a mirar el abismo de un paisaje que, aunque nos pertenece, ha dejado de ser familiar.

1. La Construcción de lo Siniestro (The Uncanny)

La decisión de basar las ilustraciones en fotografías tomadas personalmente en lugares emblemáticos como La Manga o Los Alcázares es fundamental. Al utilizar escenarios reales y reconocibles, establezco una base de familiaridad que luego subvierto mediante la inserción de elementos anacrónicos y máquinas de IA.

Esta técnica genera lo que Morton define como la base de la Ecología Oscura: esa inquietante sensación de que “algo está mal” en lo que debería sernos cercano. Lo siniestro aquí no reside en la ficción, sino en el reconocimiento de que el paisaje cotidiano se ha vuelto extraño debido a nuestra propia intervención.

2. La Fragilidad del Límite y la Viscosidad

En el desarrollo técnico dentro de Procreate, he trabajado intencionadamente para borrar las fronteras entre lo orgánico y lo sintético. En estas ilustraciones, el límite entre lo vivo (las algas, la fauna moribunda) y lo muerto (el metal oxidado de las estructuras, los sedimentos químicos) es difuso y poroso.

Esta decisión visual responde al concepto de “viscosidad” de Morton: la idea de que en la crisis ecológica todo está interconectado de manera pegajosa y asfixiante. El lodo del Mar Menor no es solo tierra y agua; es historia, es política y es química. En mis piezas, esa viscosidad se traduce en texturas que fusionan la maquinaria con el fango, sugiriendo que ya no hay forma de separar el desastre tecnológico de la realidad biológica.

3. La Ironía de la Escala: Materializar el Hiperobjeto

Una de las decisiones más complejas fue la escala de los elementos añadidos. El daño ecológico en el Mar Menor suele ser invisible a simple vista —nitratos microscópicos, procesos químicos lentos—. Al utilizar máquinas gigantes y estructuras colosales, busco hacer visible lo invisible.

Estas megas-estructuras funcionan como la representación física del Hiperobjeto: un peso monumental y una culpa que, como sociedad, no podemos manejar ni abarcar. La ironía de la escala reside en que, frente a la inmensidad del daño causado por elementos diminutos, solo podemos imaginar soluciones igualmente gigantescas y, a menudo, inútiles. La presencia de estos colosos de hierro en la orilla del mar es el recordatorio visual del tamaño real de nuestra responsabilidad.

La IA como Espejo: De la Ilustración a la Simulación “Real”

Como parte de este proceso de investigación visual, decidí llevar el experimento un paso más allá del dibujo digital en Procreate. Utilicé herramientas de Inteligencia Artificial no solo como apoyo técnico, sino como un colaborador creativo al que le pedí que interpretara mis propios conceptos y bocetos.

El objetivo era buscar una representación hiperrealista de mi visión: ¿cómo se verían esas máquinas oxidadas y esas atmósferas siniestras si fueran capturadas por una cámara fotográfica real en el Mar Menor? El resultado es una serie de simulaciones que desdibujan la línea entre lo posible y lo imaginario. Estas imágenes actúan como un espejo inquietante de mi trabajo de ilustración, materializando con una crudeza casi fotográfica la “Ecología Oscura” que define el proyecto. Lo que sigue son algunos de los resultados de esta exploración, donde la IA proyecta mi visión crítica sobre la realidad física de la laguna.